En cuanto a las exigencias físicas de una navegación, creo que las diferencias más radicales van a estar siempre en el barco..
No es lo mismo llevar un nervioso pura sangre que pega una violenta guiñada a la segunda ola que toma tras dejarle atada la caña, obligándote a estar esclavizado cual galeote atado al timón, que un barco que puede ir el 100% del tiempo llevado de una manera fiable por un piloto automático y que mantiene el rumbo de manera fácil y sin tener que estar continuamente trimando o rizando velas..
Tampoco es igual ir con velas de garruchos como iba Péché o aún va Slats o llevar dos enrolladores que supongo de calidad como va Van den Heede.
Aún así, el estado físico cuenta, simplemente el movimiento del mar cansa, y la aprensión puede producir también cansancio psicológico..yo recuerdo que en el tipo de travesías que hice, había unos días de navegación concretos que te daban una cierta crisis, más o menos el 3er día de navegación, el noveno, y después tal vez el 18 o el 21...como si cada vez te fueras habituando más al mar y al barco y ya se convirtiera en tu medio normal en el que disfrutas plenamente de la vida y de lo que haces cada día..los parámetros del mar son unos y los de tierra otros, tan pronto adquieres los del mar todo encaja..
Estando yo fondeado en Las Palmas, llegó un barco que fondeó a mi lado y el patrón vino a verme...llevaba 60 días en el mar, ciñendo desde Brasil, y estaba el tío fresco como una lechuga, con ganas de hablar, eso si...

