
la megafonía del tipo "a viva voz" funcionó perfectamente. Fue una deliciosa narración del viaje y yo personalmente me fui de allí con los dientes muy largos, envidia sana. Sorprendido por detalles varios, como la facilidad y economía de la navegación por Noruega, y lo increíble que debe ser navegar por aquel laberinto de islas e islotes. O el canal de Caledonia, otra agradable sorpresa. En fin, muchísimas gracias por dedicarnos tu tiempo y permitirnos soñar. Y gracias también, cómo no, a los amigos del museo, por dejarnos disfrutar de esa velada y por su empeño en que en Asturias vivamos menos de espaldas al mar.
