Ya de vuelta, la isla, perfecta. El hotel Boutique antes Casa del Gobernador, muy acogedora también.
Curioso como a medio día estaba todo abierto, para empezar a cerrar al terminar las comidas y zarpar los últimos barcos, como si la isla se fuera a quedar totalmente desierta.
Después de las 7 de la tarde una gozada, de nuevo establecimientos que abren sus puertas, vida en la isla, la justa y tranquilidad.
Casa Gloria cerrado por la noche, así que cenamos en Ramos, muy bien.
Menos mal que estuvimos de viernes a sábado, porque el domingo el tiempo ha cambiado de forma radical, como ya sabeis...
Todo perfecto menos el servicio de las tabarqueras, que no hay cristiano que lo entienda, nos cambiaron 3 veces de barco hasta embarcar en el que volvimos.
Gracias por vuestros consejos.
