Leído lo leído, reconozco que me equivoqué en mi juicio: el Sr. Andreu no es inconsciente sino muy previsor, y no es estupido sino muy listo (y ojalá que le saque un buen rendimiento en euros de vellón...).
Y ojalá no se gafe su proyecto pues yo no soy de los que se alegran de las desgracias ajenas.
...Pero ahora pienso que no hay ni romanticismo ni poesía en su gesta.
