Una vez bajado el lastre, lo limpié todo. Compré un formón de carpintero nuevo, bastante ancho, iba sacando la sika y afilando el formón cada vez que me parecía que perdía corte con una piedra de afilar. Me pasé toda una tarde entera para dejar el casco y el lastre limpios. ¡Quizá no sea muy rápido trabajando!
Este es el resultado final de la limpieza: