Hace casi cuarenta años , haciendo un maravilloso viaje en un beneteau de 26 pies desde Laredo hasta Lagos en Portugal recalamos en A Guarda y todavía sigo asombrado de ese puerto, abierto al atlántico en una zona donde pega bien la mar, con su enorme rampa de piedra y los barcos varados arriba, ya que con la mar un poco brava allí no hay quien pare.
Mis respetos a la gente de mar de esa zona y especialmente a los de Guarda, que los tienen cuadraos y muy bien puestos.
