Hace años, la batería de mi adorado Nokia, duraba cargada dos o casi tres días; hoy mi móvil dura cargado medio día o poco más. Volviendo de París, en el aeropuerto había cola para cargar los móviles, más que para embarcar; o se adelanta mucho o andaremos más tiempo en las viejas patinetas de la infancia que en los troncomoviles eléctricos de última generación. No veo a la patronal de empresas perderse el pingüe negocio de la venta de combustibles y aparatos que los consuman. Por las dudas, este marino que marcha a alcohol


, los invita a una ronda antes que nada ocurra.