El progreso, Ouessant, suele venir de la mano de gente que intentar mirar un poco más allá del presente; lo contrario es una economía que se mira el ombligo: apurar hasta la extenuación lo que se tiene sin preocuparse por las consecuencias. Que los que vengan detrás apechuguen con el desastre. Todos tenemos una opinión, está claro. Hay tantas sensibilidades como personas, así que en el fondo no merece la pena rasgarse las vestiduras. Todo tardará un poco más. Los hechos, tristemente, son una cosa, y las declaraciones de intenciones otra. Ley de vida.
