Considero que la hipermegaregulación de la nautica no es la culpable principal de la sequía compradora. Durante los años de vacas gordas del 2000-2007 se vendían barcos como churros, se batían records, siendo de aplicación prácticamente la misma normativa que la actual y no habiendo tantas facilidades para abanderar en un pais foráneo como ahora.
El problema es mucho más profundo. No podemos pretender que con el paro, los contratos laborales tan precarios y los sueldos tan bajos que soportamos en este pais, que a duras penas dan para pagar el recibo de la hipoteca o el alquiler, estemos a la altura de paises con más tradición náutica y nivel de vida mucho más altos que los nuestros. Por esta razón, dando un paseo por cualquier puerto o club náutico, percibiremos que la edad media del armador suele superar los 45-50 años. La juventud con afición está navegando en vela ligera o, a lo sumo, chartea.
Saludos
