Un error frecuente es comprarlas demasiado potentes.
Para eso está el foco.
Cuando enfocas un mamparo a medio metro delante de tus ojos, quedas viendo chispitas y a ciegas un rato.
Yo compré linternas estancas baratas en una ferretería,
que flotaran boca arriba, con las pilas puestas, y con un soporte de bichero para aguantarlas: una en cada camarote, al alcance de la mano, en la mesa de cartas y dentro del tambucho al alcance de la bañera (2). En caso de emergencia se encendía, tiraba al agua y se veía el foco de la luz hacia arriba aunque hubieran olas.
No substituían a un foco ni a una linterna submarina (otro elemento de seguridad, a mi parecer) pero iban de coña.
