En un barco qué tuve hace muchos años, restauré las maderas de suelo, cofres, montantes y puertas.
Es cuestión de paciencia. En primer lugar, lijar bien plano, a nivel.
Después, barnizar y lijar, barnizar y lijar, barnizar y lijar, barnizar y lijar...
En cada barnizado usaba un papel de lija cada vez más fino.
Me acuerdo haberle dado seis capas.
Quedó precioso, cómo recién salido de fábrica. Lo mejor es qué aguanto más de diez años, fue el tiempo hasta qué lo perdí de vista.
El suelo de plástico qué quieres barnizar no te aguantará el barniz ni dos telediarios, por más específico qué sea.
Dedícale algo de tiempo a tus maderas y estarás orgulloso del resultado durante años.
Lo demás, será darte trabajo para nada, con perdón, van a ser chapuzas poco gratificantes.
Un saludo y suerte con tu elección.
