He de deciros dos cosas,
cofrades de mis amores
que habéis traido dolores
a un trapero gaditano.
Que si tan mal yo me explico
y peor me comprendéis
voto a brios, rectifico
pero de aquí no me echaréis.
Simpleza pidió un servidor,
sobre las cosas del mar
y esto se me tomó
como un ataque frontal.
Líbreme Dios, que osadía
que vergüenza, que ironía
si yo lo llevo a saber
en vez de simpleza
pido....una fusta de arraéz.
Pero esta Taberna es sabia
y permite los errores
de una aprendiz de oficio
que, con más sangre que artificio
quiere seguir en la brecha.
Unas copas, unos rones
para todo el personal
y un ¡quítame allá esas penas!!
para brindar entre todos
por una amistad estrecha.
Dedicado, sobre todo, a las mujeres de esta Taberna, que aplacaron con su inestimable sabiduría la cerrazón de los brutos.