Estuve este verano, a mediados de agosto y la verdad pasamos un día espectacular, en parte gracias a los vigilantes...
Llegamos un poco antes del mediodía después de comunicar la visita a través de la web del Parque. El día era espectacular, sin viento y con el mar como un plato. Fondeamos un poco hacia afuera pues había un barco cerca de la playa y en el fondeadero interior sólo cabe uno. En cuanto se fue, rápidamente nos movimos y fondeamos justo delante de la piedra que hay delante del espigón. El fondeadero interior es muy pequeño y el barco queda a una eslora de una piedra, así que, o no hay viento o no es recomendable dejar el barco solo. Yo había intentado ir en dos o tres ocasiones y había conseguido fondear pero nunca me había atrevido a dejar el barco solo.
En el espigón no se puede dejar el barco amarrado, únicamente se puede utilizar de forma puntual para recogero o dejar a alguien.
En la playa había un grupo de turistas a los que un mini-ferry había soltado por la mañana, alrededor de las 5 vinieron a recogerlos y nos quedamos solos con los vigilantes. Nos comentaron que hacían diariamante una excursión guiada a la aldea y al faro y que ese día nadie había querido hacerla, así que se ofrecieron a llevarnos. En temporada alta creo que son cinco o seis los vigilantes y en temprada baja son dos.
Las normas del Parque son muy estrictas y hay que respetarlas. Las sanciones por fondear sin el permiso correspondiente o fuera de las zonas establecidas, así como la pesca son muy elevadas.
Una de grog