Pensar que una normativa, perjudica a una parte de los navegantes y a otra
no, creo que no es un análisis acertado. Todo lo que perjudique a la náutica,
lo hará sobre el conjunto. A unos más directamente que a otros, de acuerdo.
Pero perjudica a todos.
El abanderamiento en otros estados de la Unión, nos ha dado un arma muy
poderosa, para luchar contra la administración, en pos de obtener mejoras,
impensables antes, para adaptar nuestra legislación (la de la náutica de
recreo), a unos parámetros "más lógicos".
Cualquier traba a esa nueva posibilidad, bien sea por parte de las autoridades
españolas, bien por parte de cualquier otro país, lo único que hace es desarmarnos,
con lo que, cualquier posibilidad de alcanzar metas superiores, que modifiquen
sustancialmente nuestras leyes, quedaría debilitada.
Y es más, quien nos dice, que una vez nos derroten, no volverían a la carga
con nuevas exigencias, alejadas de todo cariz racional.
Salud y
