En primer lugar celebrar qué no haya victimas.

Dicho eso, muchos van a su bola, más de una vez he tenido qué apartarme a toda velocidad,
en éste mismo cabo de San Jordi, estando parado pescando, porqué aqui predomina la ley del más fuerte.
Menos mal no suelo echar el ancla, qué si no, una vez en concreto, me salvé por los pelos de la embestida,
por más qué tuviese la bola de fondeo hizada a la vista.
No brindo.
Saludos.