Hace 15 años, mi primer crucerito, un Hunter Europa que compré a un British en el mar Menor. Lo llevé a un pantano hasta que llegara la temporada de verano. El transporte lo hice por carretera, el barco incluía un remolque magnífico y todo fue perfecto.
Lógicamente, hubo que desarbolar y luego arbolar ya en el pantano. Un día se me metió en la cabeza que los obenques altos y bajos estaban intercambiados, el que iba un poco más a proa debía ser el otro y así en ambas bandas.
No se me ocurre otra cosa que intentar cambiarlos yo solito, en cuanto solté los tensores de los cadenotes de estribor se me escaparon de la mano y palo al agua. Se partió una pieza de aluminio que llevaba en la base del palo y nada más, pero el susto y la cara de ser el más tonto del planeta no la olvidaré nunca.
Espero que haya sido la primer y última vez que vea caer un palo.

