Os cuento mi caso. Andaba yo fondeado a unos 30 metros pescando besugos con mi barquita de fibra. Veo en la distancia un mercante que parte desde Gibraltar y me enfila. Pensaba que según se acercase vería por qué banda tenía intención de pasarme.
Cuando ya tengo claro que no me había visto y se me está echando encima, mi cabeza comenzó a funcionar a mil por hora. No me daba tiempo a recuperar tantísimo cabo que tenía largado. Pensé en cortar el cabo y arrancar la barquita y apartarme... tal vez era la mejor solución... no sé porqué no lo hice.
Cada poco hacía señales con los brazos y gritaba como un descosido. Decido tirarme al agua. Me tenía tan bien enfilado que no era capaz de decidir porqué banda tirarme... en ese momento era el barco con más manga del mundo. Mi barquita fondeada proa a la suya decido tirarme por estribor confiando en que no vire en el ultimo momento y me pase por encima.
Un ultimo grito desesperado y veo una cabecita que se asoma desde el puente, se mete disparado y el mercante vira a estribor. Me pasó el muro de acero a escasos metros mientras a duras penas me mantenía en pié de lo que me temblaban las piernas. No recuerdo ni la ola ni nada... solo al capitán asomándose desde el puente y haciendo un gesto como de "lo siento tio". Uno de los peores ratos de mi vida.
No pude decirle nada, pero estaba tan aliviado después del mal trago, que le habría tirado un beso
El agua no estaba muy fría y la distancia a la costa era poca... menos de una milla. Creo que habría salvado el pellejo, pero ¡¡¡que miedo pasé!!!
Saludos