Hay una extraña querencia a la proximidad que me llama la atención. Algo así a lo mejor os ha pasado. Sales de tu puerto y te vas a lo más alejado de todos los barcos. Fuera del verano hay días que solo están cuatro pesqueros. Yo estoy a gusto, me baño, leo y disfruto de la tranquilidad y el silencio que solo el mar puede dar. Bueno pues aparece a lo lejos un barco y no tiene otro sitio donde ir que el mío. Da igual que sea motor o vela, que llegue a mi en 2 minutos o en una hora la cosa es que debo ser la única atracción del mar y viene a pasar por mi lado y echarme una ojeada

No soy persona conocida ni tampoco nadie lo sabría pero ahí están. Mientras tanto hasta que llegan y mientras se pierden no puedes evitar estar pendiente y mosqueado. Así las cosas casi prefiero que se vayan rápido aunque me dejen olas. No se si tiene que ver con la afición de la gente a quedarse unos pocos metros de la playa. Si no les ven no son felices...
