Me regalaban una pequeña casa de aldea a unos 100 km de donde vivo con una sola condición: que la restaurara bien.
La casita tenía un gran valor sentimental para la familia: allí habían nacido mi madre y mi tío, las visitas infantiles al lugar y a las casas cercanas de otros parientes son parte de mi infancia: matanzas del cerdo, ganadería,bosques, baños en el río, etc.
Eché cuentas y decidí no meterme en el proyecto: el gasto del proyecto podía pagar un finde al mes de hotel de lujo durante muchos años. Finalmente la reparó un familiar que está cansado de enterrar dinero.
Calcula bien el proyecto y suerte
