Hace cincuenta años, las bateas de la Ria de Arousa se hacían con una trama de gruesos troncos de eucalipto desbastados en forma de prisma cuadrado, superpuestos al casco de viejos veleros (y algun vapor) de madera, pero una parte importante de las bateas se soportaban sobre cuatro o seis grandes cubos huecos de hormigon armado (ferro-cemento).
Tanto los viejos cascos de madera como los cubos de hormigon llevaban escotillas superiores practicables para reparaciones (en los de hormigon a menudo el apaño consistia en un saco de arpillera relleno de cemento, que se adosaba al burato).
Y tanto las bateas de madera como las de hormigon, que tenian que soportar temporales cargados con los enormes pesos de las cuerdas de mejillones, tenian la mania de filtrar agua abundante, con lo cual habia que estar intermitentemmente achicando con bombas de gasolina. Tenian otros vicios, como estar ubicados fuera de poligonos señalizados en las cartas, ó irse a pique, lo que hacian a menudo.
Cuando se desmontaron para sustituirlas por tanques de hierro, acero o fiberglass, muchas de las estructuras de hormigon se vararon en playas como la de “As Sinas”, donde recuerdo decenas y decenas dellas. Otras se echaron a pique (lo que no costaba mucho), y aún pueden detectarse en determinados veriles de entre el veinte y el cincuenta.
Creo recordar que alguna batea estaba montada sobre buque de hormigon, pero a miña memoria é caduca e frale.
Algunos de los vigilantes de las bateas usaban unas Zodiacs endemoniadmente rápidas y manejables (para la época), y ademas llevaban revolver, lo que no impedía que algunos chavales las asaltaramos para buscar tabaco Craven A, Camel y Marlboro, pues algunas eran guarderías de contrabando. Yo no lo hacía, que era bueno
Hay aún mucho yate de hormigón navegando por esos mares, y no seré yo el que diga que no flotan, pero lo que sí puedo asegurar es que dan moito traballiño.
Cordiales saludos.