No voy a contar toda la historia, aunque quizá algún día haga un relato de ello. Pero para ver si cuatro personas cuatro decidian dejar de venir todos los días a dar el coñazo en el barco, los llevé a pleno sol y con una calma chicha asombrosa navegando (si se puede decir que navegavamos) a vela durante 4 horas.
Desconecté la batería del motor de arranque y fingí que el motor estaba estropeado.
Ya sé que es algo cruel, pero... QUE GOZADA!!
p.d. No volvieron a embarcar.