También es bonito adoptar uno abandonado y restaurarlo a fondo, pintarlo a tu gusto, y navegar feliz.
Sale más barato (a veces te lo pueden hasta regalar) y es más realista que fabricarlo uno mismo. Y además salvas un barco que de otro modo estaría condenado al desguace.
Así lo hice yo.
Buena suerte y que tus sueños se hagan realidad y nos lo cuentes
