Ver mensaje
  #46  
Antiguo 24-03-2019, 00:50
Avatar de mazatlan
mazatlan mazatlan esta desconectado
Hermano de la costa
 
Registrado: 30-01-2012
Edad: 76
Mensajes: 2,948
Agradecimientos que ha otorgado: 1,014
Recibió 1,842 Agradecimientos en 1,004 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: iniciandome en esto de mojarse los pieses...

A partir de cierta edad y sin experiencia, no digo ya en maniobrar y gobernar correctamente un barco, que también es importante, sino también en lo que significa la vida en el mar, lo primero que yo haría es una concienzuda reflexión que me aclarara si realmente la ilusión que me mueve a comprarme un barco de sesenta pies para hacer largos viajes es realmente algo que responde a un plan mínimamente verosímil y por ello realizable , o si responde simplemente a una ilusión, difícil o poco verosímil de llevar a cabo en la realidad,por cuestiones de edad, salud, disponibilidad de tiempo propio y de acompañantes que además de ser afines ( en un barco los problemas de convivencia se agudizan...)compartan en igual medida la misma afición e ilusión. No es tarea fácil enlazar tales premisas.
Otra cosa es que hayas navegado frecuentemente con otros barcos de amigos , sepas de antemano de que va el tema, y tengas la certeza de que aunas la voluntad de hacerlo, coincides en afición con quien o quienes tengas previsto que te acompañen, tengas la seguridad de que te adaptarás al correcto gobierno de la embarcación, de que no te afectarán en gran medida los malos momentos, en términos de comodidad y seguridad que conlleva adentrarte en un medio muchas veces hostil...etc etc., y por supuesto, que cuentas con el presupuesto adecuado para que el gasto sea un placer y no una carga.
Tengo la misma edad, empecé a salir al mar regularmente con diez años, mi padre tenía un barco habitable con el que hicimos muchas excursiones en familia con muchos hermanis, lo que constituía la actividad más anhelada de cada verano, por bien que lo sacábamos durante todo el año aunque fuera para cortos paseos o para salir a pescar.
La vida a bordo, cuando compartes afición, es una actividad que reune a la familia y buenos amigos, y puede llegar a ser una experiencia muy grata.
Lo vendió cuando tenía veintidós, seguí navegando y regateando con cruceros de amigos, y regateando desde los quince años en vela ligera con Snipe, 420, 470, y Fliying Dutchman, y a los veintiseis años compré mi primer barco, un velero 24” de la clase mini ton, dos años más tarde un Puma 26”, tres más tarde un Puma 29, a los treinta y nueve años un First 35s5, a los cincuenta y ocho un First 45f5, y a la edad actual sigo disfrutando muchísimo de salir al mar siempre que puedo, pero soy plenamente consciente de que para hacer largos viajes se me ha pasado ya el arroz, de que esos largos viajes han formado oarte más de la ilusión que no de la realidad, en la que me he limitado a cruzar a las islas no llega a una veintena de veces, y que ahora no tendría ya el temple para aguantar con éxito determinadas experiencias por las que pasé hace algunas décadas, ni podría contar con el soporte y ayuda eficaz de las personas que siempre me han acompañado en el disfrute habitual y continuado del barco.
A partir de cierta edad no tienes ya la fuerza ni la estabilidad para manejarte a bordo como lo habías hecho antes casi con los ojos cerrados, y el cansancio llega mucho antes...
Si hoy no contara con la experiencia de más de medio siglo saliendo al mar siempre que puedo, no se me pasaría por la cabeza “ embarcarme “ en la aventura de comprar un sesenta pies, ni que fuera a motor, para llevar a cabo un proyecto absolutamente desconocido.
Contando con tal experiencia, si ahora decidiera comprarme un barco, porque no lo tuviera, lo adquiriría para que me sirviera para un programa bien distinto que el de planear largos viajes que tengo muy claro que ya no realizaré, aunque disponga de mucho más tiempo para hacerlos que el que haya podido contar hasta ahora.
Digo todo lo que antecede porque los puertos están llenos de barcos de cierto porte y de gente ya mayor habitualmente amarrarrados cuando barcos más pequeños y de gente más joven están en el mar, y cuando después de largos períodos amarrados llega la decisión de venderlos, no es tarea precisamente fàcil.
También es aconsejable conocer cual es la reacción de uno mismo y de los acompañantes con los que cuentes cuando inevitablemente, cuando uno se va lejos, te encuentras metido en situaciones difíciles que sabes que durarán muchas horas.
Hay quien sabe adaptarse, conoce el barco y sus posibilidades, se conoce a sí mismo para gobernarlo con la imprescindible dosis de confianza, y vive la experiencia como un contratiempo más o menos desagradable, siempre preguntándose porque demonios tiene que verse metido en similar fregao...Todo queda en una anécdota para el recuerdo.
Pero también hay quien en idénticas condiciones, por desconocimiento, por ignorancia, por inexperiencia, o por no estar ni en condiciones de reaccionar correctamente, se bloquea y vive la experiencia con auténtico terror, y tan pronto pone el pone el pie tierra firme se jura sí mismo que no le volverán a ver nunca más a bordo de un barco...
Curiosamente esa sensación de angustia, supongo que por una razón de responsabilidad, es mucho más intensa en un barco propio y con más gente a bordo,que cuando la vives como un tripulante más en el barco de otros.
Es pues importante también haber pasado por tal experiencia antes de enrolarse en un proyecto de tal envergadura cuando dices ser un hombre de campo.
Que tu padre y abuelo fueran excelentes marinos no presupone que tú mismo sientas en la mar las mismas sensaciones, ya que la necesidad de ver, disfrutar y salir al mar no se hereda,sino que se tiene o no se tiene, y si realmente la tienes al punto de querer ahora disfrutarlo a tope, no deja de ser extraño que hayas podido vivir toda una vida alejado de él, cuando para quienes lo disfrutan, aunque sea flotando sobre una pequeña neumática, es una necesidad vital e imprescindible, de la que no te puedes pasar sin ser un infeliz. El mar crea “mono” con su correspondiente síndrome de abstinencia.
No quiero parecer un aguafiestas con los comentarios que preceden ni desanimarte a que puedas cumplir tu ilusión, simplemente te invito a que reflexiones sobre si sabes exactamente en que aventura te metes, habida cuenta que lo habitual es que tome este tipo de decisiones aquella persona que sí cuenta con la experiencia de conocer el mar, de haber tenido la experiencia de haber pasado en él muchos buenos y malos momentos, confiar plenamente en su fortaleza y capacidad para gobernar correctamente el barco, y que podrá destinar efectivamente a tal menester el tiempo que justifica un gasto de tal envergadurra..
Con los antecedentes que expones, incluso acertar, ya no en la eslora, sinó en el modelo de barco, es en cierta forma una lotería.
Te deseo toda la suerte, y si te decides, no esperes demasiado, pues a partir de cierta edad, para aguantar la “ intemperie” cada año de ahora equivale a cinco de los de antes.
Saludos cordiales
Citar y responder
3 Cofrades agradecieron a mazatlan este mensaje:
CeRi_JL (30-05-2019), GermanR (25-03-2019), Me262a (24-03-2019)