Estimado cofrade: te cuento mi experiencia, que con seguridad será muy diferente a las demás:
Después de navegar varios años solamente en vela ligera, últimamente con fueraborda auxiliar, compramos un crucerito chico: un RO265.
A mi me daban miedo incluso los winches: que alguien se desgraciara los dedos con ellos.
No teníamos ninguna experiencia de maniobrar a motor intraborda (salvo las prácticas), asi que los primeros dias navegamos exclusivamente a motor.
El génova llevaba enrollador, menos mal: a continuación navegamos unos dias sólo con el génova (y al principio, con el motor encendido, por si acaso).
Mala vela en éste barco para usar sola con viento racheado, nos dimos cuenta enseguida. Pero era fácil de enrollar.
A continuación navegamos unos días sólo con la mayor.
Y por fin navegamos con mayor y génova. Progresamos como los bebés
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Desde hace bastante tiempo estamos saliendo a navegar hasta con F6 de viento real, sin mayor problema. Hoy dia tenemos controlados los intríngulis del trimado, conocemos bien el comportamiento del barco y disponemos de velas adicionales para mucho viento y para poco viento.
Haciendo el símil con las monturas, nuestro barco no es “nervioso”, es “noblote”, es decir, bien trimado a vela, en general no necesita que agarremos el timón continuamente. Es un barco tolerante con las insuficiencias y los descuidos de la tripulación y con las tres marías y la racha violenta.
Cuando, al salir de nuestro puerto tenemos el viento mas bronco, éste nos viene por el portante. Una vez henos izado, al coger viento el barco se lanza como un felino a tragar las olas. Si vamos solamente dos, a veces nos faltan manos en el primer momento. No me imagino la situación llevando burdas.
Resumiendo, que “piano, piano se va lontano”, y que comprar un barco, que es una locura, hay que hacerlo muy con la cabeza, con el objetivo puesto en navegar mucho y en las mas variadas meteos posibles. Esa es mi forma de ver el asunto.
