Ahí tenéis la pesquera, entre los espárridos hay un sargo, el cual me produce gran satisfacción haberlo capturado, pues es más común que pique una chopa o un pargo, pero curiosamente estos últimos, este día no se asomaron.
La brótola nada más subirla a bordo vomitó varios trozos de cangrejo ermitaño.
