
Ayer corrimos las 100 millas del Paraná entre esa ciudad y Rosario, 15 horas de viento racheado tras una salida muy lenta al amanecer. 26 barcos más valientes continuaron para completar las 200 millas, al parecer la regata fluvial más larga que existe.
La regata es una forma maravillosa de ver el río, que es como un mar en algunos tramos y que en otros se acelera por pasos más angostos, donde supera los 3.5 nudos de corriente.
En unas zonas el bosque, casi selva, llega a las orillas, en otras las barrancas se llenan de pescadores de caña, animales pastando y viviendas modestas y lujosas.
La experiencia ha sido cansada y estupenda


