Coincido plenamente en lo útil que resulta iniciarse con alguien que sepa de que va la vela pero en un barco de vela ligera
Las reacciones del barco a cada acción que decidas, sea elegir un rumbo, sea afrontar una racha, sea a cazar o a largar escota, son inmediatas y perceptibles.
Aprendes a leer la dirección del viento solo mirando su traza sobre la superficie, a interpretar la intensidad de una racha solo con ver como se acerca sobre la superficie, y a tener el reflejo de reaccionar en cada circunstancia, sin ahorrarte incluso el clásico vuelco y posterior adrizamiento sin dramatizar.
Cuando le has pillado el truco al barco de vela ligera y te subes a un barco mayor, es exactamente lo mismo, pero todo pasa más lentamente y de forma menos perceptible y más fácil de sortear.
La diferencia es que si has vivido la experiencia desde la “sensibilidad” de un vela ligera, percibes la reacción del barco algo más descafeinada en un barco mayor,pero la percibes, y eso es precisamente lo que importa.
Si empiezas directamente con éste, puede ocurrir que ciertas reacciones del barco ni las percibas y te cueste más tiempo gobernarlo correctamente.
Otro consejo que te daría es tener mínimamente entendido, a nivel mental, de donde viene el viento en cada momento, donde quieres ir y como trimar las velas para que ello funcione.
Si tienes claro ese equema, lo demás es solo práctica que se adquiere muy rápidamente si entiendes porque se hace cada cosa.
Digo ésto porque muchas veces he salido a navegar con gente obsesionada para aprender a hacer maniobras meramente mecánicas sin entender la razón de ser de las mismas. En tales casos el aprendizaje queda inevitablemente atrofiado.
Saludos
