El cofrade Juan de Nova (creo) tiene toda la razón.
No hay que confundir las turbinas de gas, que queman combustibles líquidos, con el gas natural licuado, que puede alimentar, por ejemplo, motores convencionales convenientemente ajustados.
El problema de las turbinas de gas es que, dada su relación con los jets de aviación, giran muy rápido, y las cajas reductoras para transmitir potencia al eje son caras, delicadas y ruidosas.
