Buenas, cofrades:
En mi opinión, las controversias del tipo "¿por qué el pollo cruzó la carretera?" sirven de bien poco; siempre habrá partidarios y detractores de un determinado concepto.
Y es si nos vamos del mundo conceptual al mundo real, cuando percibimos la justa dimensión de las cosas.
Pongo un ejemplo de hace unos meses: tuve que sustituir un equipo del barco, y encontré los siguientes precios
para el mismo artículo:
- Conocida franquicia con venta en internet y muchas tiendas físicas: 192 € (+ 10 € de gastos de envío en territorio peninsular español); permite el pago con PayPal, no sé si con recargo o no, porque no lo dice en ninguna parte.
- Tienda conocida, con venta en internet y sólo una tienda física: 240 € (gastos de envío gratis en este caso al superar cierta cantidad); permite el pago con PayPal, con recargo.
- Otra tienda conocida, con venta en internet y sólo una tienda física, que no tengo el gusto de conocer porque está en el extranjero: 140 € (+ 9 € de gastos de envío desde el extranjero); permite el pago con PayPal, sin recargo.
Sólo dos comentarios:
- Precios un 37% y un 71% superiores en las tiendas españolas comparadas con la extranjera.
- Gastos de envío desde el extranjero inferiores a los nacionales.
No hace falta decir dónde compré el repuesto.
Aunque es sólo un ejemplo, no es el primer caso, ni por supuesto el último, y me viene ocurriendo con mucha - quizá demasiada - frecuencia.
Y ahora podemos dedicarnos a hablar del coste-beneficio del intermediario y del minorista y de la crisis del mercado y blablabla...
Saludos y
