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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: El Bahia de las Islas hacia la ruta del bacalao

Islas Hébridas exteriores

Segundo objetivo cumplido, alcanzamos las islas Hébridas exteriores, en Escocia y nos han recibido como era de esperar; bruma, viento y frío. La travesía también dentro de lo esperado, incluso más tranquila, debido a la poca actividad mercantil de la zona, solo avistamiento en el AIS de un par de cruceros, uno con destino a Islandia y el otro a Inbergordon, al otro lado de Escocia, en el mar del Norte, donde ya estuve el año pasado, antes de atravesar el canal de Caledonia.

La mar y el viento también dentro de lo esperado, el apunte de buen tiempo se ha confirmado, F4, navegación a orejas a burro, casi a rumbo directo desde que soltamos la boya y con un rizo a la mayor dejamos la bahía de Arran rumbo norte. La mar aún está algo crecida y el barco se mueve bastante y más navegando a orejas de burro, para mí es una navegación cómoda, no tanto para Luis que no está acostumbrado al movimiento atlántico, pero lo lleva con buen ánimo. En la noche el cielo despejado, buen momento para observar estrellas algo fuera de su posición habitual, debido a la latitud de 57 grados en que nos encontramos. La otra "anomalía" en estas alturas, es que la noche empieza a no ser noche, la oscuridad por el norte no es total y cuanto más al norte siga navegando más claridad nocturna y más horas para navegar de día.

Nuestra primera parada en las Hébridas ha sido la isla de Barra, sí, así como suena, Barra. Es la primera de las islas por el sur, lo suficientemente grande como para ser habitada, su capital Castlebay, ubicada en una protegida bahía y debe su nombre a un castillo medieval que algún ancestro erigió encima de un islote, y que en la actualidad es la atracción turística de la isla. Para nosotros ha sido interesante encontrar una marina de nueva construcción, una más de las que no aparecen en las cartas, ni siquiera en las fotos aéreas de Google, no dudamos en amarrar a un sólido pantalán flotante de cemento, aunque nos llevamos la sorpresa de que ya estamos en el Reino Unido y los precios ya no son los de Irlanda.

Del pueblo poco cabe esperar, en torno al muelle de ferris, un par de hoteles, restaurantes, pubs, un banco donde hacerme con unas libras esterlinas y un bien surtido supermercado, al que haremos una vista por la tarde para reponer alguna cosa que falta.
El noruego no pierde ocasión para sacar la caña de pescar siempre que tiene ocasión, casi siempre con resultados negativos, pero en esta ocasión no ha sido así, tres bacaladillas de una tacada y en el siguiente lance otras tres, vaya, parece que la marina nos va a suministrar la cena, preparo otra caña para mí y en menos de una hora ya tenemos medio cubo lleno y pescado suficiente para una temporadilla. y con algunas cabezas, el marisco tampoco nos faltará al día siguiente, para degustar un buen arrocito. Por estos lugares la pesca para el auto consumo es legal, ¡ay! qué diferencia con otros países.

La meteorología sigue siendo bastante adversa y aunque por la tarde ha lucido el sol, al anochecer ya tenemos agua de nuevo, alguien me había dicho que por éstas latitudes pasar del verano al invierno y viceversa era cuestión de pequeños intervalos y lo malo de las previsiones es que esa borrasca que tenemos encima no se va a desplazar demasiado deprisa y nos va a enviar frente tras frente de lluvias y viento, pero tenemos que seguir avanzando, porque a mi amigo se le acaban los días de estancia y hemos de alcanzar Ullapool, donde desembarcará, antes de que entren los previsibles vientos del norte cuando la borrasca se desplace más al este.
Cumplimentamos el paso por la marina sin más requisitos que rellenar los datos del barco en un sobre, dejar en su interior el importe de la estancia y depositarlo en un buzón, para acto seguido soltar amarras y poner proa al norte.

Desde que entramos en las Hébridas navegamos por The Minch, el canal de unas 20 a 25 millas formado por este archipiélago de islas dispuestas de sur a norte como un rosario, denominado Hébridas exteriores, con la Escocia de tierra firme y en cuyo interior la gran isla de Skay y sus pequeñas islas satélites forman la Hébridas interiores, toda el área se encuentra protegida y a pesar de que los vientos con frecuencia sean duros, no está influenciada por la mar de fondo atlántica y en cuanto baja el viento baja la ola que lo forma.

Salimos de la bahía de Castlebay, el viento nos ha recibido con una bofetada de casi treinta nudos y una mar crecidita, enseguida dispongo el segundo rizo a la mayor y navegamos hacia el norte, viento en popa, como alma que lleva el diablo, hasta el siguiente refugio, la profunda bahía de Loch Skiport, a poco más de treinta millas y en cuyas recogidas aguas hay instaladas varias granjas salmoneras.
Estos parajes son tan solitarios y apartados de la civilización, que ni siquiera tenemos cobertura telefónica y se hace raro no estar conectados con el mundo exterior, aunque sabemos que en breve, en cuanto salgamos del protegido agujero volverán a sonar los pitidos de entrada de mensajes y sobre todo y primordial poder tener al momento la previsión meteorológica, que visto lo visto no es nada halagüeña, así que hemos de darnos prisa en llegar a Ullapool si no queremos quedarnos bloqueados por el viento del norte, para que Luis regrese a Noruega.

Al tercer día desde que llegamos a Hébridas sopla de carajo, la borrasca al desplazarse al este hoy toca viento del oeste, bien para seguir haciendo norte con entre treinta y cuarenta nudos, con todo bien trincado, solo con poco más de medio foque corremos como alma que lleva el diablo, por encima de ocho nudos, Navegamos a cubierto por la barrera de islas que tenemos a nuestro barlovento. eso sí, con ola de poca altura, pero algunas desmadradas, que de cuando en cuando chocan contra el casco nos refrescan con buenos chaparrones y el agua a 12 grados, aunque vamos bien equipados y apenas se nota el frío.
En poco menos de cuatro horas recorremos las treinta millas hasta el siguiente refugio que he elegido, el fondo de una estrecha bahía como si fuese un lago interior, la entrada complicadilla, no solo por la cantidad de bajos, bien descritos en las cartas, si no por las granjas de salmones que lo ocupan todo con señalizaciones y boyas, de las que no sabemos que esconden a dos aguas y mejor dejarlas siempre por fuera, teniendo que arrimarnos a la orilla. Al fondo un remanso como una piscina, aunque sigan soplando veinticinco nudos.

Fondeo siempre que puedo entre tres y cinco metros, muy atento a las cartas de mareas que por aquí rondan los cuatro metros, largando siempre entre treinta y cuarenta metros de cadena, los fondos son buenos de arena y fango con algunas algas, donde la Rocna se agarra que da gusto, hasta le cuesta al molinete arrancarla, de lo enterrada que queda.
La última singladura antes de la marcha de mi amigo es la más tranquila, ha bajado el viento, ha bajado la mar, el canal The Minch es un pequeño mar interior que solo por el norte o por el sur puede entrar la mar de leva, eso sí, casi toda la travesía a motor porque el viento anunciado solo se ha dejado asomar cuando llevábamos dos terceras partes de las sesenta y cinco millas recorridas. Al final llegamos a Ullapool, en el interior de un profundo fiordo, similar a los noruegos, este es un pueblo pequeño en la Escocia de tierra firme, con una buena conexión de ferris con las Hébridas y que dispone para las embarcaciones deportivas un buen campo de boyas gratis.

Aquí nos despedimos, el noruego a Noruega y yo a esperar que se me abra una ventana que me permita hacer la siguiente etapa hasta las islas Feroe, pero malos augurios veo a una semana vista, los vientos del norte me van a retener más de lo que me hubiera gustado, pero la espera por la zona tampoco es mala y hay que aprovechar a visitar la isla Harris, que me han dicho ser la más bonita de las Hébridas exteriores.

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El frío ya se deja notar en éstas latitudes, aunque se sea de Bilbao


Navegar por las Hébridas a veces se necesita tener mucha fe y algo de lo que se supone hay que tener


El castillo de Castlebay, atracción turística de la isla de Barra

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La buena cocina a punto nada más llegar


Los barcos clásicos no dejan indiferente a nadie


El viento fuerte y la marejada nos hace navegar duro

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Los buenos refugios son habituales, aunque tienes sus dificultades acceder a ellos


Los simpáticos frailecillos son fáciles de ver por las Hébridas


A buen recaudo en Ullapool


Despedida de dos buenos amigos en el pub

Salud
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Las navegaciones del Bahia de las Islas en el canal Youtube bahialasislas1
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