
vaya qué tierna imagen!
Tanto que dicen que uno se pone alegre cuando vende su barco, no sé yo... habrá de todo... Pero los barcos son como una prolongación de nosotros mismos, y quién lo siente así, pues se entristece el día que se despide de su embarcación.
Que tengamos sal en las venas, no quiere decir que seamos de piedra!
