Correcto, la idea de irse a pique cala hondo y hace abandonar barcos que habían aguantando la tormenta perfectamente, no así la persona como bien dices.
Luego aparecen a la deriva en islas tropicales para satisfacción de los lugareños.
pero del barco no se salta hasta que no queda más que la puntita de la proa donde solo te cabe el talón del pie... o por indicaciones de Salvamento
