Cuando era joven, hace cincuenta años, en otro milenio, me tengo ganado mis buenos dineros como contador de la descarga de túnidos en Coruña del congelador Albacora, de armadores Bermeanos.
A recibir el barco venía de amo Jon Azpilikueta. Pero en aquel milenio, para mí todo era atún y no distinguía, y el de las latas (mayoritariamente yellowfin entonces), tampoco lo distinguía. Para mi estaba todo bueno. Ahora me he hecho mas fino. ¡La vida!
Buenos tiempos aquellos en los que eres joven e inexperto. La experiencia es buena cosa, pero el precio que hay que pagar en arrugas, manchas de la piel, perdida de líbido y achaques diversos no tengo ni medio claro que compense, en general (a mi, si me ha compensado)
