En Ibiza pasan estas cosas,
Hace años salvamos un velero megaguay en las mismas condiciones, añadiéndole un ancla nuestra y quedándonos de guardia. Unas horas después, cuando la tripulación volvió de parranda en su auxiliar, el "armador" llegaba berreándonos y amenazando por haber subido a su barco, hasta que el patrón se dio cuenta de lo que pasaba y lo calmó -lo justo para que no nos pegase-, el armador se metió en su camarota, y el patrón nos devolvió nuestra ancla, nos dio las gracias y ya nos vale.
No nos sentimos mal pagados, puesto que no esperábamos nada, pero sí ofendidos de la actitud de ese patético individuo.
A pesar de ello lo volveríamos a hacer si fuera necesario.
