De vez en cuando en lugar de chistes cuento algo que me ha pasado y es que me pasa cada una...

Hace unos días fué mi cumple y fuimos a cenar a un restaurante con la familia.

El plato fuerte era langosta, muy buena pero algo menos que la de Fornells.
El caso es que luego me entró el sueñillo y mientras me acurrucaba pensaba más o menos esto: "La langosta está re-buena, pero no es para todos los días, ¿me aburriría de comerla más a menudo?,¿Cómo sería si tuviera el sueldo de un político, la comería más a menudo?".
Así que intenté ponerme un momento en la piel de un político y... no sé si fué la langosta o imaginarme en la piel del político que tuve que correr al baño a potar dolorosamente.

Lo de la langosta se me pasó con un anti-ácidos, pero por si acaso no me vuelvo a poner en la piel de un político.

