Es cierto que toda seguridad es poca. El mar es muy poderoso y los humanos a menudo muy osados cuando nos metemos en el o nos embarcamos. Especialmente en ésta época en la que felizmente tenemos autoinchables, es triste andar a la mar sin el chaleco puesto.
Y ya quisiera yo enrolarme en tu barco, que mucho aprendería, pero desde Malaga me pilla a desmano.
Egunen batean, Algun dia.

