Hola a todos, un saludo y una abundante ronda de buena cerveza desde la isla de Santa María en Azores



, Aquí estamos por fin después de 8 días y pico de navegación trasatlántica.


Valla viaje!!!! tendréis que perdonar si en algún momento del relato me puede el entusiasmo pero es que estamos de pleno subidón. Al grano.
Al final salimos una semana más tarde de lo esperado y con unas previsiones que aun no siendo las ideales estaban bastante aceptables y no queríamos retrasar más la salida. El pronóstico era de un primer día con viento del norte que nos permitiría salir de Vigo con viento de aleta pero bastante flojo pero para empezar con calma y pasar una primera noche tranquilitos nos valía. A partir del primer día el viento se puso de Oeste lo que nos hacía navegar de ceñida y con una ola que contábamos para los primeros dos días sobre los 2m. Después el mar se quedaba pero el viento en principio se mantendría en la misma dirección y tal cual, la previsión acertó de pleno. El resultado: al segundo día nos cogimos un mareo de los gordos (sobre todo yo). Isa aguantó el tipo como una campeona y en un día lo superó sin mayores consecuencias a mi me duró dos días más que a ella y las agujetas de intentar potear sin tener ya nada en el estomago me duraron 3 días. Después de eso, día tras día, el viento de proa de ceñida pero por lo menos con algo menos ola. En definitiva no voy a decir que sufriendo pero sí que sin disfrutar un carallo de la navegación. Al quinto día problemas con el piloto automático que se solucionaron pero nos dejó con la mosca detrás de la oreja. Este piloto por mucho que lo cuide y mime para este barco no vale. Al final acabó de descojonarse y es algo que tenemos que solucionar. Lo que es increíble es como el cuerpo y sobre todo el coco se adapta a las circustancias y a las situaciones jodidas. Lo que en un principio nos pareció un problema casi insalvable como fue la rotura del piloto en medio del viaje nos obligó a establecer unos turnos estrictos de gobierno al timón y al segundo día estábamos otra vez de subidón y animados como si lo del piloto fuera una mariconada. Si al salir de Vigo me dicen que al quinto día se nos rompe el piloto automático de verdad que no hubiéramos salido y entonces nos hubiéramos perdido este pedazo de viaje. Estamos ahora mismo amarrados en la marina de Santa María rodeados de navegantes de todas partes del mundo después de habernos echo una navegada de más de 800 millas el 90 % de ella ciñendo y sin piloto automático y estamos más felices y más unidos que nunca. Perdonarme por decirlo pero aun con todo lo que me/nos queda por aprender a navegar y con lo novatos que somos, ahora mismo en el bar de aquí de la marina tomando una cerveza rodeado de todos estos marinos nos sentimos uno más de ellos, nos hemos ganado estas cervezas como nunca antes nos la habíamos ganado. Por eso queremos brindar a vuestra salud con la cerveza más rica que he bebido en mi vida.


Ya hemos visto un cachalote a tres metros del barco, tortugas, delfines, peces voladores… Ah!!!! y lo mejor de todo Isa pescó un bonito de 5 o 6 kg.



Esto es la hostia!!!! .Coño como nos va a costar volver para casa.
Un abrazo desde el Malviviendo
Marcos&Isa
Ah! y todos los barcos que están a nuestro alrededor tienen todos unos pilotos de viento preciosos ¿por que será?
