La cosa es que hasta que no hay una desgracia no se suele controlar estas cosas.
En mi pequeño puerto, Elantxobe, de siempre se lleva la costumbre de bañarse la gente en verano, y nunca ha habido mayores problemas porque se observaban la elementales reglas de seguridad y cortesía (estar los que se bañan siempre pendientes de si entra sale o maniobra un barco en el puerto dejarle rápidamente espacio libre y apartarse).
Pero con el aluvión de turistas de ahora la cosa ( y creo que también la peor educación que cada día se lleva) se está desmadrando la cosa y acabaremos teniendo una desgracia.
Hace cuatro días al volver de la mar a bonitos atraqué primero en el pantalán para sacar pescados y pertrechos y luego irme a mi boya a atracar el barco. Cuando solté amarras del pantalán vi al fondo del pasillo de agua entre las hileras de barcos amarrados a sus boyas, que en la vuelta que tenía que hacer para pasar al otro pasillo donde tengo mi amarre estaban chavalicos con colchonetas y su madre en las escaleras de piedra que hay allí, así que grité para avisarla de que librasen el paso (muy estrecho era marea baja).
Ni caso, otro grito mas estentóreo y tampoco miraron para mi, tercer chillido ya esta vez a pleno pulmón, medio puerto mirándome a ver quien era el energúmeno y tampoco me prestó atención, ya a la cuarta y gritando de malísima manera veo que me mira, le digo gritando y con señas (estaba a unos veinte o treinta metros) que voy para allá y que voy a girar por donde están ellos, y avanzo a ralentí hasta allá para comprobar que los dos crío siguen en el medio del estrecho pasillo con sus colchonetas...

La madre con toda su cachaza mirándome con cara de "ya viene este a molestar", le digo que no hay espacio, que se aparten y que ya les he avisado y me contesta con toda su flema que "no me has pitado"...


Las ganas de decirle algo gordo me las aguanté, esperé a que me dejasen el paso libre apenas (no salieron del agua a las escaleras, simplemente se arrimaron a ellas) y pasé para mi zona con un cabreo del 10. Si un crío de diez años se me mete en la hélice y lo desgracio, tienes ese marrón en la cabeza de por vida, y no te cuento él y su ama.

y lo de menos es quien tiene la culpa, evidentemente ellos, la reglamentación es bien clara en los puertos. Pero ante una desgracia eso es secundario.
El muelle principal que da al mar a norte, de la Cruz, tiene dos alturas. Pues bien, se ha puesto de moda entre la chavalería saltar desde el pasillo superior, cruzando por el aire el inferior, de tres metros de ancho mas o menos, para saltar al agua bastantes metros mas abajo. Un tropezón, un resbalón, un traspiés o un simple error de cálculo y es muy fácil que alguno se desnuque o rompa lo que sea contra el inferior para acabar en el agua despiezao. Ríanse ustedes de esos saltos que salen en la tele desde rocas al agua avisando de estos peligro de saltar así y que todos los veranos aparejan serias consecuencias. Pues aquí se hace en medio de cientos de personas con un desparpajo que da miedo. Y vete a decirles nada que saldrá su padre o su madre o los dos al tiempo a llamarte de todo por tener la desvergüenza de decir nada a sus retoños. Hasta que suceda lo que tendrá que suceder algún día...
En fin, es lo que hay
