Discusión: Travesías Traerme el barco a Suecia
Ver mensaje
  #42  
Antiguo 19-07-2019, 01:21
Avatar de dhow
dhow dhow esta desconectado
Piratilla
 
Registrado: 27-10-2006
Localización: Europa
Edad: 58
Mensajes: 74
Agradecimientos que ha otorgado: 78
Recibió 192 Agradecimientos en 32 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: Traerme el barco a Suecia


El canal Rhone-Rhin se alimenta de las aguas del río Doubs. Es un río pequeño, de montaña, y en las primeras millas me alegro mucho de dejar los canales e incorporarme al río, que recorre por un paisaje muy bonito y está libre de algas. Pero la alegría me dura poco. A las pocas horas se escucha un ruido "clonk". Hemos tocado el fondo! Me apresuro al mando del motor para cortar pero... demasiado tarde. BANG! El barco para en seco. De cinco nudos a cero en una décima de segundo. Con el golpe Silvia ha salido disparada de la bañera y cae al interior del barco. "¿Estás bien?" No contesta, se duele del golpe. Afortunadamente su mano se ha aferrado a algo y el golpe ha sido en la pierna. Si no podríamos estar lamentando algo peor. Durante las próximas semanas, el moratón que tiene en la pierna, del tamaño de una mano, va a ir pasando por todos los colores del arco iris. Por el barco no temo, es de aluminio y mi quilla puede aguantar ese golpe y otros peores, pero me pregunto cómo es posible que no esté balizado el río en ese punto... Ni una boya roja ni una verde, tengo que adivinar cómo salir de aquí. Doy atrás poca y seguimos chocando con rocas, solo que ahora lo que choca primero es la pala del timón. Aunque también es sólida cada golpe me duele. Finalmente llegamos a una piscina entre las rocas. Me voy a proa y busco el camino. Habrá un camino? Joder, dicen que por aquí pueden ir barcos de hasta 1.80 de calado y yo calo 1.60... Como es posible... Entonces me acuerdo de esos daneses que conocí en Lyon y que vienen detrás de mi con su bebé... No tengo su teléfono, ni forma de avisarles... Y no sé que puede pasar si un barco de fibra se da un golpe como el que yo me he dado. Aguantarían los pernos? Aguantaría la fibra? Aquí me gustaría conocer la opinión de otros cofrades.

Lo intentamos por la derecha de las rocas, muy despacio... Pero volvemos a tocar. Atrás de nuevo. Miro el navionics. La ruta recomendada es por la orilla izquierda. Hacia allá voy, muuuy despacio y poco a poco avanzamos... A un nudo. Unas paladas alante de vez en cuando y punto muerto. Yo en el balcón de proa y Silvia al timón vamos sorteando las rocas hasta que el río vuelve a ganar profundidad. Entonces dejamos avante poca y a menos de tres nudos vamos avanzando. El río gana profundidad de nuevo, pero tardo en recuperar la confianza. Unas horas más tarde, cuando ya me he relajado pensando que aquello ha sido un problema aislado, cuando nos movemos de nuevo a cinco nudos volvemos a tocar fondo. Al menos esta vez es arena, pero nos hemos metido bien. Atrás toda pero aquello no se mueve. Dejo el motor respirar y pienso... Con el tráfico que hay por aquí, igual nos quedamos aquí hasta mañana esperando que alguien nos remolque fuera. Finalmente decido una maniobra algo arriesgada. Meto avante con el timón a una banda y corto motor. Inmediatamente meto atrás toda con el timón a la vía y centímetro a centímetro vamos saliendo. Sí!!! Estamos flotando de nuevo. Respiro...
Llegamos a un embarcadero y amarramos. Miro la carta. Todavía tenemos muchos tramos de Doubs que recorrer en los próximos días y eso me preocupa. Caigo en la cuenta de que toda la señalización que puedo esperar en el río son esas pequeñas señales que indican la distancia aproximada entre la orilla y el canal principal. A partir de ese momento, para mí esas señales son religión. A pesar de ello, todavía hemos de tocar rocas un par de veces y embarrancamos algunas veces más, pero sin consecuencias porque ahora vamos mucho más despacio y en cuanto se ve el fondo bajamos el ritmo. Esto nos hace avanzar aún más lento.


En los próximos días, a pesar de navegar desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche, el Navionics me dice que hemos hecho quince míseras millas. Pero lo peor no es lo lento que vamos, sino la duda de si encontraremos un punto realmente impracticable. Entonces sólo cabría sacar el barco del agua, y mandarlo por carretera al Rhin, una maniobra que seguramente llevará semanas. Mi nivel de preocupación va en aumento, pero intento mantener a raya mi estrés y pensar sólo en el siguiente tramo, en la siguiente esclusa.

Qué lástima no poder ir más relajado para disfrutar del paisaje. Es realmente increíble, pero apenas puedo encontrar un momento para hacer fotos de manera casi furtiva. Hemos desarrollado un lenguaje de signos para comunicarnos desde la proa a la bañera. Normalmente yo en la proa y Silvia al timón, avanzamos milla a milla. Cada milla es un pequeño triunfo, y cuando se vislumbra el semáforo de la siguiente esclusa respiro aliviado y voy al timón.


Hemos hecho ya 60 de las 75 esclusas que funcionan con mando a distancia. Quien las diseñó parece que lo hizo con mala idea. En lugar de colocar la palanca de llenado siempre en la misma banda, cada dos o tres esclusas se cambia de banda, lo cual nos obliga a cambiar los dos balones de lado. Cuando tenemos que amarrarnos por babor es más complicado porque el palo sobresale más de este lado, nos entorpece el acceso y si no estamos atentos toca en la pared de la esclusa.


Ya me he cargado la antena VHF del tope del palo. No es que valiera gran cosa, era muy vieja, pero me alegro mucho de haber quitado la veleta, porque si no lo hubiera hecho ya estaría rota también.
Apenas hay puertos o amarraderos y los pocos que hay tienen muy pocos servicios, con lo que normalmente dormimos en la entrada de alguna esclusa. Ya hemos perdido la cuenta del tiempo que llevamos sin ducharnos. Nuestro aseo es con un barreño, primero la cabeza, luego el resto del cuerpo y por último los pies en remojo media hora. El mejor momento del día.


La dieta algo monótona, por lo que cuando al final del día siguiente llegamos a un pueblo y vemos un cartel que pone "permitido amarrarse 24 horas" lo celebramos como merece. Vamos hasta el supermercado local y nos regalamos con algunas delicatessen. Mañana devolvemos el mando a distancia. No sabemos qué significa esto exactamente, si será mejor o peor, si las esclusas con esclusero serán más fáciles de pasar o más difíciles. Pero antes de eso tenemos que pasar el túnel de Besançon.


No tiene ningún misterio, una esclusa a la entrada y luego ir a oscuras por un canal de cinco metros de ancho, casi se agradece el fresquito que hace en el túnel. Después del túnel llegamos a una esclusa donde un esclusero encantador nos pide el mando y nos anuncia lo que nos espera. Pasaremos cinco esclusas y un puente levadizo y luego vendrá una escalera de diez esclusas seguidas. "Oiga y por que no ponen todas las esclusas por la misma banda si no es mucho preguntar?" Se encoge de hombros. "Por lo menos las cinco siguientes son todas por babor". Le damos las gracias y nos despedimos. "No no, adios no, hasta ahora. Yo soy el esclusero de las cinco esclusas". Ah... Pues genial. Poco después de dejar la esclusa le vemos adelantarnos con un ciclomotor. Cuando llegamos a la siguiente esclusa ya nos está esperando con las puertas abiertas, nos ayuda a amarrar y acciona la palanca. Así da gusto. Pasamos las cinco esclusas en un santiamén. Ahora sí se despide de nosotros. Desde luego este hombre si que ha sido muy amable. Nada que ver con los escluseros del Ródano.



Vamos a por la escalera. El nuevo esclusero nos informa que estamos en el punto más alto de nuestra ruta. 360 metros de altitud. Desde aquí todo es cuesta abajo. Bajar esclusas es más rápido que subirlas, pero la entrada es un poco más complicada, porque entre el agua y el bordillo solo hay unos centímetros, de modo que una vez frenado el barco y cuando la amarra está pasada, salto fuera para asegurarme de que no nos subimos encima del bordillo. Cuando el barco ha bajado lo suficiente y las defensas nos separan del bordillo salto dentro de nuevo y bajo a limpiar el filtro del motor. Para cuando termino, ya hemos bajado. A arrancar y a por la siguiente. El esclusero que nos ha acompañado durante las últimas quince esclusas se despide y nos informa que al día siguiente, a las ocho, tenemos que estar en la siguente esclusa, porque hay poca agua y tienen que bajar los barcos de dos en dos. Iremos con unos holandeses.


El esclusero de hoy es muy simpático. Silvia dice que tiene mucha cara de francés. Yo le digo que estamos en la Alsacia, y que igual que tiene cara de francés podría tener cara de alemán. Ella insiste que es obvio que es francés, está clarísimo, son otros rasgos, los alemanes son más... No sé, tienen otro aspecto. Le preguntamos si es nacido en la Alsacia. "Que va, yo soy serbio". Ja ja ja. Silvia, que buen ojo tienes.
Cuando nos despedimos de él le preguntamos ¿Cuantas esclusas nos faltan para llegar al Rhin? "Pocas". Ya estamos entrando en Mulhouse. Parece que no es una visión habitual un velero por estos canales porque desde los parques de la ciudad, llenos de gente, todo el mundo nos mira con cierta sorpresa. El canal se hace más ancho, las esclusas están menos seguidas, y con escluseros tan dedicados hoy ya estamos rondando las cuarenta millas y eso que sólo son las cinco de la tarde. Una hora más tarde llegamos a la última esclusa, la que nos dará finalmente acceso al Rhin. Dudamos entre quedarnos en el puerto o seguir adelante. Hemos tardado ocho días en pasar el canal Rhone-Rhin. Vamos a seguir...
Citar y responder
11 Cofrades agradecieron a dhow este mensaje:
Acasimirocasper (20-07-2019), ANTARTIC (27-04-2022), Chemaximus (03-09-2019), Hakuna Matata (24-07-2019), J.R. (19-07-2019), lamardealboran (19-07-2019), norte (19-07-2019), Ouessant (19-07-2019), ponzoa (09-09-2019), Tristan Primero (19-07-2019), Tritongolfo (02-09-2019)