Con los años, además de sabiduría (esto está por ver...) ganamos tamaño y perdemos precisión en los movimientos ( esto está comprobado).
Mejor doblar la carta si raramente la extiendes que tenerte que contorsionar cada vez que accedes a la litera o soltar improprerios cada vez que lo que sobra de mesa te impacta donde no suena.
Ha quedado muy digna.

Saludos
