Hola,
Corría el mes agosto de la segunda mitad de la década de los 70, la ciudad estaba en fiestas, la temperatura estival animaba a salir de casa y alargar la tarde-noche buscando la agradable y fresca brisa del mar.
Bego era la menor de tres hermanas, pelo largo castaño muy claro, casi rubio y con una maravillosa sonrisa inocente que sólo la da la temprana edad y las primeras salidas nocturnas mendigadas a los padres con la excusa de las fiestas.
Ver los fuegos artificiales desde la playa, tumbados en la arena, con el marco incomparable de la bahía y la vista de la isla de Santa Clara al fondo no tenía precio. Comparable a cualquier lugar paradisiaco del Caribe o de la Polinesia.
Terminaron los fuegos, la gente se retiró y continuamos sentados en la arena hablando de lo humano y lo divino con esa pasión que da la corta edad, poco a poco y sin apenas darnos cuenta nos fuimos quedando solos.
A lo lejos nos llegaba el sonido de la música de la discoteca Bataplán, recién inaugurada en los bajos de La Perla, un tema musical nos dejó en silencio, escuchándolo y mirándonos a los ojos la magia nos rodeó y pude no sin rubor robarle lo que más tarde supe fue su primer beso, después vino otro largo y eterno que duró lo que duró el tema.
Los años han hecho que perdiera la pista de Bego, la imagino madre o quizás ya abuela pero siempre que aquella música llega a mis oídos recuerdo a la joven inocente, bellísima, radiante, simpática y risueña y recuerdo aquel verano, aquella bahía, aquel mar, aquella ciudad ...
Esta música siempre serás tú, Bego ...
Salu2 y feliz verano