¡Bienvenido a la vida de propietario!
Tomátelo con muuuucha calma, prioriza y disfruta de lo que sí funciona en el velero.
Casi todos los parroquianos te contaríamos historias similares, pero no es cuestión de aburrir o de lamentarse. Es lo que supone tener un barco, o al menos esa es mi pequeña experiencia.
Unas birritas frescas y una tila al acostarse
