Fantástica odisea la del relato, Malamar.
El tío estuvo preparándose físicamente para la travesía porque intuía que si venían mal dadas su resistencia lo salvaría... y así fue.
Soportó la tormenta... sin una gota de alcohol que calentase su espíritu...
Mis respetos.
PD. Que no decaiga el hilo.