Hola, amigos.
Aunque contestaré a todos los comentarios que me habéis dicho más arriba, no quería dejar pasar más tiempo sin deciros que he llegado. Que telémaco ya está amarrado, aunque en el muelle de espera. Esperando que se desocupe su amarre.
Os cuento, muy resumidamente. Salí de Almerimar el domingo, en solitario, con mala mar, pero con la esperanza que no venían más temporales de levante. Avancé muy lentamente el golfo de Vera, hasta Cabo de Palos. Antes, a la altura de Cartagena, cansado ya mi cuerpo de tanto meneo, mucha mar y poco viento, decidí buscar el sotavento y navegar así hasta el Cabo. Pasadas las Hormigas por dentro, todo cambió. Un vientecito estupendo, motor fuera, todo el trapo arriba, y 7,5 nuditos.
Navegué así hasta Santa Pola, donde entré para repostar. En la nueva marina. Cuidadín al poner combustible, que si necesitáis una mangueradita de agua dulce luego vale la jugadita 1 euro. Es con una máquina automática, pero no vale el euro la experiencia.
Salí de Santa Pola, y navegué bien, hasta Cabo de la Nao, que cayó el viento. Y tuve que poner motor. Y así fue todo el resto. El mar, como un espejo. Cero viento.
A la altura de Vilanova decidí retener la marcha, y volver a poner las velas para hacer tiempo. Había oído por la radio que llamaban al "Educación sin Fronteras", que venía detrás. Y pensé que era una ocasión única para navegar en conserva con él, el tiempo que pudiera. Pero se ve que el "Educación" todavía no había llegado a la Frontera. Y nada. En puerto me han dicho que se le espera para las 20 horas, "o más".
Aburrido, decidí volver a poner el motor.
A 30 millas de Barcelona entré en bancos de niebla muy densa, que me duraron hasta el mismo puerto, y gracias al radar pude librarme de algunos sustos. Sobre todo con el tráfico de entrada y salida del puerto de Barcelona.
Por las noches, como por el día. Para dormir, me impuse que no era cuestión de la luz, sino de las posibilidades. Así, que decidí establecer periodos de una hora para dormir. Alarma en el radar, y despertador. Y así pude soportar los tres días.
Muy reconfortante fue ducharme con agua caliente, y una tontería como el lavarme la cabeza. Y ropa limpia. Ah, y buena comida. Nada de bocatas, espaguetis, o similares. El Chup-chup reconforta, no importa el plato que sea. Los desayunos, completos. Y trabajos a bordo, cuando las condiciones lo permiten. Y lectura.
Ahora hace 3 horas que llegué. He de decir que no me siento cansado. Creo que podría volver a navegar.
Gracias a tod@s. Los amigos, las amigas, estos mensajes, las llamaditas cuando había cobertura. Gracias. Es mucho más importante de lo que os parece. Lo agradezco.
Ah, y si os animáis a pasar por el Port Olimpic de Barcelona, ya sabes que me tenéis aquí.
