—Escoja una carta, caballero; que yo no la vea.
—Ya.
—Enséñesela al público.
—Voy
—¡LA CARTA, ENSEÑE LA CARTA!
—A ver si somos más específicos.
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Todos somos muy hombres hasta que le damos un golpe a un Renault 12 verde con una pegatina de Camarón.
