Quizás es una leyenda urbana, pero se dice, se cuenta, que en mi puerto (bueno, en el que tengo el barco

) hubo una vez uno (sé quien es) que a los poquitos meses de haberse comprado unas velas, contento como estaba con ellas, quiso limpiarlas del polvo que hubiesen podido adquirir en ese pequeño intervalo de tiempo. Así que agarró la Karcher y a darle...
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A los pocos días, estaba encargando otro juego nuevo...
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Ahora dice que la mi**da le da aún más apresto...
