Esto me recuerda a un amigo con el que salíamos a hecer bicicleta. Está obsesionado con cambiarle componentes por unos más ligeros que le hagan ir más rápido y cansarse menos. El tío es un macho ibérico con unas buenas tocinetas que sobrepasa los 90kg. Siempre le metíamos caña con qué es más fácil que el pierda 10kg que gastarse cientos de euros en componentes. De vez en cuando nos echábamos unas risas diciéndole, ¡Vendrás cagado y meado por que la mierda también pesa!

