Cita:
Originalmente publicado por Fer.druida
En lo personal soy partidario de dejar al barco defenderse solo a palo seco, siempre recuerdo un artículo que leí sobre un barco que la familia abandono en un temporal y como consecuencia murieron, días después el barco terminó amarrado en un puerto , creo , de Galicia.
Todos los barcos buscan su Punto de estabilidad, con el timón atado a orzar, con la botavara levemente filada algunos , otros al medio etc, cada capitán debe tener bien claro como quiere estar su barco en situaciones extremas, a algunos diseños modernos de popas muy mangudas la proa les tiende a derivar y esto es peligroso ya que querra salir a navegar allí habrá que ver de frenar la proa con ancla de mar, si no se logra no quedará otra que salir.
Estadísticamente de famosas regatas que han hundido 5/7 barcos, el mayor porcentaje de barcos que la ha pasado mejor fue capeando a palo seco.
Mí experiencia personal en el mar del sur me ha dicho esto con 70 nudos en un ketche aleman de 20 mts y otra en un 34 pies de Frers con 90 , además obteniendo una relativa comodidad dentro del temporal y notando claramente una falta de esfuerzo del barco .
Todas las recetas que hayan funcionado son válidas, cada Capitán debe conocer bien su barco y saber cómo se comportará.
Esto lo he copiado de otro hilo en que he opinado, me pareció interesante.
La determinación de dejar vela es viable con relativamente poco viento, nótese en el primer video cuando acuartelan foque la estabilidad que toma el barco,(beben café muy cómodamente) , sin velas y muchísimo viento también se logrará , un brindis , saludos 
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Totalmente de acuerdo, con mucho mucho viento, la mejor opción (siempre que esté bien libre a sotavento) es a palo seco y con un ancla de mar no infradimensionada a proa (si se tiene, que esa es otra)
Y, por supuesto, arriamos todo en la borrasca
Pairear, bien sea retrocediendo (con la mayor en banda), ó avanzando despacio, son opciónes buenas para vientos fuertes, pero no huracanados, y no siempre. A mi me ha pasado de hacerme olas cruzadas (y corriente de solamente un nudo), impedirme mantener el paireo, pues el barco acababa siempre por orientar la popa al viento
