Os agradezco a todos vuestros comentarios de ánimo.
Entre vuestro ánimo y el mío ahora tengo ánimo para dar la vuelta al mundo.
Os cuento mis percepciones durante la situación:
El día anterior se preveía en varias webs viento de 12-14 nudos a las 05:00 aproximadamente.
Dado que vendría transversal a la cala no debía levantar ola por la protección de las paredes de roca.
Calculé que con la poca ola viniendo por la enbocadura y el barco cruzado a ella por el viento podía ser más cómodo orientar el barco proa a la ola con un ancla más por popa y así lo hice.
Dormimos perfectamente hasta las 5 en punto, cuando empezó a subier el viento.
A esa hora y con el cielo cubierto no se veía nada de nada, excepto los otros cuatro barcos, algunos de los cuales ya garreaban y llegaban a tocarse.
Se oían algunos gritos en varios idiomas que por el tono parecían estar maldiciendo.
Las linternas de los barcos y sus luces de fondéo mareaban con el meneo que llevaban y no se podía saber a qué distancia estaban por la falta de perspectiva.
-Comentario 1: si quieres que te vean de noche no apuntes tu linterna hacia los ojos de la gente del otro barco, deslumbras y no hay perspectiva para saber su situación.
-Solución 1: apunta la linterna al casco por fuera, a la obra viva más vertical que haya o al palo y mueve la linterna para que vaya cambiando la perspectiva.
Mientras miro esta situación y confío en mis dos anclas... empiezo a garrear a toda velocidad.
Gritos en francés a mi popa y una linterna deslumbrándome indican que estoy muy cerca de álguien que está muy asustado y que en lugar de hacer algo como soltar más metros de fondéo para ganar margen mientras pongo en marcha el motor solo grita.
Comentario 2: tener un ancla por proa y otra por popa con
mucho viento lateral es muy mala idea. Las dos anclas tiran mal, en diagonal y creo aguantan menos que una sola orientada al viento.
-Solución 2: Si hay tanto viento y queremos asegurarnos es mejor poner la segunda ancla engalgada con la otra a unos metros en la misma cadena que por proa-popa.
Pongo el motor en marcha y ... el cabo del ancla de popa se lía en la hélice.
No puedo izar y el francés grita y grita a un metro de mí popa.
Pillo el cabo con el bichero e intento liberarlo de la hélice, tiro con mucha fuerza y algo se afloja de la hélice pero el tirón del viento y la prisa no permiten izar así que suelto el cabo de la cornamusa y pierdo el fondéo.
Motor avante y me marcho mientras el francés aún maldice y eso que no nos hemos tocado.
-Comentario 3: tirando del cabo del fondéo de popa me hice un par de quemaduras por roce en el brazo, la cicatriz quedará de recuerdo para siempre.
Decido ir hacia la embocadura donde podré soltar toda la cadena que haga falta para asentarnos.
Sin más luces que las engañosas linternas de los barcos de alrrededor hacemos un slalom entre ellos, tocando lévemente a uno español sin daños y con gran comprensión por su parte embocamos la salida.
Vamos más o menos centrados estre la orilla y la Isla Pregonda dando avante con potencia para compensar el viento pero una racha que superaría en mucho los 40 nudos sin darnos cuenta nos lleva de costado a babor y... embestimos el último metro de roca de Isla Pregonda que sobresale un palmo del agua.
Mi cuñada está en proa intentando ver algo con una linterna y del prorrazo cae rodando porla cubierta quedando sujeta por los candeleros de proa.
Morados y arañazos en piernas y brazos.
Mi mujer en el interior buscando otra linterna y rueda por encima de la mesa del comedor partiéndo la mesa por la mitad.
Varios morados grandes, distensión de costillas y de muñeca.
No obstante nadie se altera (externamente).
Lo primero que dice mi mujer cuando mira por la borda: "Ya no hay peligro de hundirse, estamos encima de la piedra" y eso nos hace respirar un poco.
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