¡Venga, cuento LA VUELTA y lo dejo…
Como ya anticipé anteriormente, la vuelta fue un poco más movida, pero también tuvimos buena travesia, pero eso si, porque fuimos bastante prudentes.
A principios de septiembre nos fuimos de nuevo para Torpoint, y ya las previsiones nos iban diciendo que nos podíamos comer una buena castaña en la bajada.
Algunos modelos decían que a los dos días de salir se podían montar unos vientos de unos 30 nudos con rachas fuertes de 35 y 40. El viento era a favor…pero demasiado fuerte para una travesía tranquila como queríamos.
Teníamos el dilema de comernos 24 horas de castaña al sur de Ouesant y llegar a Galicia con vientos tranquilos, o refugiarnos en Brest, dejar pasar el temporal pero llegar a Galicia con un nordes fuerte que nos complicaría el paso de la Costa da Morte.
Finalmente decidimos parar, aunque al final no entramos a la Bahía de Brest, sino que nos quedamos en Camaret Sur Mer, un puerto seguro que ya la IMRAY recomendaba como una buena parada para los que suben o bajan el Golfo de Vizcaya.
Salimos de Plymoth el sábado 7 de septiembre y en algo más de 24 horas estábamos amarrando en Cameret, desayunando croissants y tomando ostras de aperitivo. Camaret es un pequeño y bonito pueblo, a la entrada a Brest, que tiene amplitud y no presenta dificultades para arribar. De hecho nosotros amarramos de noche cerrada, entrando con poca visibilidad pero no hubo mas problema que entrar muy despacito buscando luces… No fuimos los únicos que decidimos parar ya que durante todo el lunes no pararon de entrar barcos a refugiarse quedando el puerto a tope a lo largo del día.
El martes a la tarde ya parecía haber pasado lo peor, y poco a poco casi todos los barcos fuimos soltando amarras para seguir nuestras respectivas travesías.

El bonito pueblo de Camaret Sur Mer
De Cameret sur Mer hasta Galicia fue bastante tranquilo, vientos moderados y alguna calma, salvo la llegada, que como estaba previsto, nos esperaba un fuerte Nordés. Entre que no eran las mejores condiciones para navegar la costa gallega, y algún compromiso importante que tenía algún tripulante, decidimos parar en Coruña donde se bajaron dos tripulantes, y cuando estábamos pensando si seguir a dos hasta Portosin, encontré el pinzote de la botavara roto en el suelo. No sé en que momento se partió,

pero en travesía no nos dimos cuenta, lo que me hace sospechar que debió ser en el último momento, bajando velas o en alguna maniobra final.
Como para seguir hasta Portosin, iba a ser necesario poner rizos, di por concluida la travesía con mi tripulación, y volvieron todos los tripulantes a casa. Ya iría yo llevando el Mansurron a Portosin, cuando la meteo y mi trabajo lo permitiesen.
Finalmente hice Coruña Portosin en dos etapas y en solitario.

Primero Coruña Camariñas, y de ahí a Portosin. Las dos fueron con poco viento y bastante mar de fondo. En la primera solo reseñar la densa niebla desde las Sisargas hasta Camariñas. De la segunda etapa solo destacar que encontré unos suizos con fallo de motor que remolqué hasta Fisterra.
Y al final, el Mansurrón y su patrón, felices en Portosín, y pensando en la próxima gran travesía

